Vuelcos al corazón en caravanas azules.

by - julio 30, 2017

Cuando pasamos con el coche cerca de una caravana que a simple vista parecía abandonada, bajé las ventanas -tintadas.- con extrema curiosidad, y achiné los ojos por el sol ardiente de mediados de julio. A nuestro alrededor sólo había arena del color de las naranjas y un montón de setos amarillentos y secos. A simple vista no parecía haber ningún otro ser vivo además de nosotros, hasta que la vimos: estaba con medio cuerpo fuera de la ventana de aquella caravana azul, con el pelo suelto, agarrado por una cinta verdosa, muy parecida a la que tenía mi abuela en el tendedero de su terraza, y de un color castaño claro. Además, tenía la nariz enfundada en pecas pequeñas, con una mancha que a simple vista no se apreciaba, pero que si te fijabas bien -como yo misma hice.- se veía bastante: la coloreaba parte de la zona izquierda de la nariz y la mejilla.

La observé, y no recuerdo si abrí la boca como una boba -lo más seguro es que sí.- comprobando cómo brillaban sus ojos dorados bajo el sol. Nos sonreía con unos dientes torcidos pero que infundían dulzura, y vestía un peto desgastado y viejo, sin absolutamente nada debajo de él.

Mamá gruñó, subiendo el cristal, pero yo no pude dejar de mirarla desde dentro del vehículo. Toda ella parecía sacada de una película de hollywood, y eso que las odiaba a más no poder: muchos tiros, muchas explosiones, y poca cosa que contar después que no implicara onomatopeyas. Y aún así pasé los segundos que se nos quedó mirando, completamente maravillada. Su media sonrisa se hizo entera cuando me miró y su ojo se cerró en un gesto rápido, algo parecido a un guiño pero que le había salido fatal, para qué mentirnos, y del que me empapé hasta soñar con ella noches después, para qué engañarme.

Mi padre me miró desde el asiento del copiloto y me chistó, pero yo ya había salido de ese coche hacía unos minutos. No le escuchaba, mi mente estaba repasando las facciones de aquella mujer que, al vernos marchar, se echó a reír como una loca y nos hizo una peineta muy elegante. Después, algo que ya tuve que ver desde el cristal trasero del coche, desapareció dentro de la caravana, y yo esperé paciente varios minutos más a que volviese a salir. No lo hizo.

No volví a verla, pero desde aquella tarde soleada de verano, desde que nos perdimos aquella vez por la montaña, se me vuelca el corazón cada vez que veo una caravana azul, y se me reseca un poco cuando compruebo que no está ella.

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5 comentarios

  1. Nada más leer caravana me he acordado de nuestra N, aunque a ella lo que le fascinan son las autocaravanas pero bueno, me ha sido inevitable imaginármela en la historia, aunque bueno, no se parece a la chica que describes. Me ha gustado muchomucho la historia, creo que hacía tiempo que no te leía de manera así narrativa de historietas y buah, escribes tantan bonito ♥ tu relato me ha trasnmitido muchísima inocencia y ha sido como enamorarte pero sin saber que te estás enamorando. He pensado en el crecimiento de esa chica y pienso que a partir de ahí se ha despertado su bisexualidad u homosexualidad y que ojalá sus padres no la reprimam y que crezca con libertad y que pueda sentir lo que quiera sentir. Que igual no tiene que ser nada de lo que yo me imagino jajaja que a lo mejor simplemente le ha llamado la atención la chica y ya está, pero no sé, me la imagino niña a la que cuenta la historia y pienso que las cosas que te ocurren en una edad tan temprana te pueden marcar mucho. Pues bueno, esta ha sido la reflexión que he hecho al leer tu entrada jajaja para que veas.

    Un abrazo enorme bonita ♥

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  2. Me encantan las caravanas azules. Un texto muy bonito, W., ideal para empezar el lunes :) ¡Un fuerte abrazo!

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  3. Ya sabes que no suelo comentar las entradas de relatos porque nunca se me ocurre qué decir, se me da tan mal esto que solo me sale un "me ha gustado mucho" bastante sosillo. A ver si voy cambiando esa costumbre ;)
    Tal y como has descrito la escena resulta tan fácil visualizarla que ha aparecido como un fragmento de una película en mi cabeza. Me gustan un montón este tipo de relatos porque no solo los disfruto, sino que hacen que se me dispare la imaginación (además la caravana es azul, mi color favorito <3)

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  4. Qué texto tan lindo, W. Y qué ganas tan tontas de una caravana azul :)

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  5. Caravanas, ojos dulces, el cielo. Azul, dorado, naranja.

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