Océano sin sueño.

by - enero 01, 2017

       Sab
El mundo desapareció. Sólo estaban sus cuerpos. La boca le sabía a sangre. Tenía el labio inferior húmedo. Estaba sangrando. Le había mordido con tanta rabia que le había hecho sangrar, pero joder, le hubiera dejado destrozarle la piel entera si así lograba que se quedase. Que ella se quedase. 

Deslizó despacio sus manos por debajo de su ropa y surcó con suavidad, con la lentitud exacta para no provocar huracanes antes de tiempo, pero con la impaciencia quemándole las yemas de los dedos. Quería saborearla. Quería respirarla. La quería.

Le besó el cuello al ritmo que sus caderas chocaban mutuamente, como el oleaje de un mar embravecido contra la costa. Bajaba por sus clavículas dejando sus miedos en cada lunar. Se prometía volver siempre que necesitara respirar. Estaba convirtiendo ese cuerpo en un ancla. 

Abrió los ojos buscando el café de esas pupilas que le habían atrapado, buscando la cafeína más pura que jamás había probado. Pero no era ella. 

El cuerpo que tenía entre sus manos era otro, y todo desapareció de golpe. 

       W.
El color negro se empezó a comer cada parte de su cuerpo, y ya no tenía besos húmedos y abrazos calientes. Comenzó a oler a pólvora sin ningún polvo echado, a fuego sin que se hubiesen abrasado las palmas de las manos de tanto acariciarse bajo la ropa. No había calor en sus ojos, sólo el frío de quien sabe que todo se está desvaneciendo. 

Se despertó dando un respingo en su oscura habitación. Miró hacia los lados, buscando unos labios inexistentes, un cuerpo que allí no le acompañaba. Tenía la almohada empapada en sudor, y el pijama de invierno demasiado pegado a su cuerpo.

Nada, no había nada ni nadie soplándole la nuca y abrazándole después. Aquella mujer a la que había querido anclar en su cama y pegar a su cuerpo, fingiendo ser ola que rompe y estalla en mil pedazos contra alguna roca que quiere ser más fuerte, sin conseguirlo, no existía. No era.

Cogió aire, se llevó la mano a la cabeza y lo soltó en forma de suspiro. No sabía quién era aquella mujer, pero a partir de esa noche lo iba a perseguir todas las noches, buscando un orgasmo perdido con una brújula rota y un mapa hecho añicos. Buscando algo que no conocía, pero con lo que ahora intentaría dormir siempre -y tal vez, sin conseguirlo siquiera.-


Sab - @sab_sognatore
While - @wguail

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5 comentarios

  1. Escribir contigo siempre, siempre, siempre será maravilloso.

    Sea cuando sea que necesites espabilar a tus musas, me tiene a una palabra de abofetearlas con ganas y se pongan a arder palabras en las yemas de tus dedos. Siempre.

    Por el 2017 que nos merecemos,
    por muchas más.
    ¿Y si, además de la primera, me propongo ser la última, qué?

    Te,
    S.

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  2. Hay que ver lo bien que escribís las dos. Lo profundo que llegáis en el alma. Vuestras palabras calan tan adentro que mas que leer, veo, como si de un apelicula se tratase.

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  3. Qué gusto da leeros, se echa en falta igual que el sonido del oleaje. Gracias por traerme agua de mar, señoritas.

    Abrazos.

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  4. Siempre os las apañáis para crear magia. He estado fuera mucho tiempo, y que lo primero que lea sean vuestras palabras es una bonita acogida.

    Y que nunca os separen todas esas olas.
    Yaiza.

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  5. Sois pura inspiración. De mayor quiero ser como vosotras.

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