Doble L.

by - enero 13, 2017

-Me encanta la capacidad de los seres humanos para volver tóxico cualquier gesto de bondad. -Acaricia la fría pistola con los labios inferiores mientras hace una pausa. -¿No te aburres de ellos?
Sus ojos negros sonríen y brillan en la penumbra del lugar. Sube la ceja, irritado ante el silencio.
-No era una pregunta retórica, Leo, así que hazme el favor de contestar. - Se rasca la frente, de donde emergen gotas de sudor por el calor de julio y el cuchitril en el que se encuentran, con el arma. - ¡Joder, Leo! - Se gira bruscamente, buscando al hombre y disparando a escasos centímetros de su cabeza. Le mira durante unos segundos antes de romper a reír de manera escandalosa. -Perdona, no me acordaba de que te había amordazado, si es que no miro por tu bienestar. Soy un puto canalla.
Lucas camina con tranquilidad hacia el hombre, que se encuentra sentado en una silla vieja que cruje ante cualquier movimiento. Le pega la pistola a la piel, justo debajo de la mandíbula.
-No creo que nos llevemos bien después de esto, campeón. - Emite un quejido. - Me guardarás rencor durante toda tu vida, y eso que yo te tenía cariño. Pero no voy a perdonarte lo que le hiciste a mi hermano, ¿comprendes? No puedo dejarte fuera, dejarte...¡Oh, por Dios, estate quieto y escúchame! Te estoy abriendo mi corazón, ¿vale? Habrase visto.
Cierra los ojos y se masajea el entrecejo, cansado. Después, sin esperarlo, agarra la cinta americana y pega un fuerte tirón. Leo emite un grito de dolor.
-Hay que joderse lo quejica que puedes llegar a ser.
-Lucas, si me matas van a ir a por ti.
-A ver si es verdad.
-No quiero que te hagan daño, ¿entiendes? - Se miran durante unos segundos. Lucas aparta la mirada de sopetón y se aleja con tranquilidad. Ahora están frente a frente, con unos pocos metros que los separan.
-¿Y a mi hermano sí, Leo? ¿Mi hermano sí que merecía todo ese daño del que hablas? - Levanta la pistola, y con la misma rapidez que la lágrima le empapa la mejilla, el disparo ensordece sus oídos y atraviesa la cabeza de Leo. Éste pega un par de patadas, volcando la silla y dando espasmos que se apagan lentamente.
Lucas se acerca a él, despacio, como si alguien les estuviera observando. De hecho mira hacia ambos lados antes de hincar las rodillas en el suelo y manchárselas de sangre. Acerca sus labios a los de Leo, que aún están calientes, y los besa con ternura.
-No te preocupes, cariño, les estaré esperando.


@wguail 

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6 comentarios

  1. omg while, me ha gustado un montón, de verdad. Me encantan los personajes fríos, mordaces y cabrones (y a ti te he leído y varios así y se te dan bastante bien ejem ru ejem). Estaba leyendo en voz alta (últimamente me ha dado por ahí para aprender a entonar) y me ha encantado imaginarme la escena de "¡Joder Leo! *disparo* Perdona, no me acordaba de que te había amordazado."
    Lo único que se me hace extraño es como le hablaba Leo, parece calmado aunque dices que no para de moverse, lo que me produce aun más curiosidad por qué ha pasado entre estos dos y por qué le buscan (así que si querías dejarnos con la incertidumbre, conmigo por lo menos lo has conseguido, quiero saber más de ellos).
    El beso del final también me ha gustado, aunque tampoco sabría definir especialmente por qué, simplemente me sabe a promesa.
    Gracias por historias así que entretienen la tarde del viernes.
    (abrazos eléctricos.)

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  2. En dos palabras: Quiero más.
    Me has dejado con ganas de más y más, me ha sabido a poco. Dame de esa droga que teclean tus dedos.

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  3. Una promesa, hazme una promesa: dime que Lucas volverás por estas tierras. Porque mira, no sé los otros, pero yo ya lo quiero. Quiero saber más de él, de su familia, de su pasado, ¡de su futuro sobre todo! Y de Leo, y todas las razones por las cuales estaba ahí y ya no está.
    Muy bonito, precioso. Gracias.

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  4. Te como a ti, a tu mente y a tus personajes conioia. Y lo que echaba de menos las armas, la sangre caliente y la mala leche, qué, eh, W, qué.

    Me requeteencanta. ♥

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  5. Insisto: de mayor quiero ser como tú. Me encanta leer sobre sangre, dolor y la muerte en la yema de los dedos. No es porque yo quiera matar a nadie (ejé) pero creo que me entiendes perfectamente... escribir escenas así hace el pulso se acelere y la imaginación sufra una caída libre de emociones.

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  6. eres genial creando personajes, en serio. lo malo es que siempre nos dejas con ganas de más, maldita.

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