Día 10 || Niña Salvaje.

by - agosto 08, 2016

He cantado hasta que se ha resentido el alma, picado los ojos del cansancio y bailado hasta que me han dolido las rodillas y resentido la espalda de tal manera que no he tenido otra opción que sentarme, mientras miraba a aquel chico guapo que no sonreía para nada.
He fingido saber bailar hip-hop cuando sólo se escribir el estilo de baile. He comido burritos, hecho ensaladas y querer mudar de piel cuando el sol me recordaba que era verano, agosto, que hacía un calor como para matarte. He llamado hogar a la tela que cubría la tienda de campaña, he llamado familia a gente que no lo era pero que ahora empieza a serlo.

He querido querer y dejado de hacerlo. He sentido el vacío dentro, las ganas fuera, y viceversa. Creído en el amor después de dejar de quererlo, y a la inversa. No lo sé, no sé qué pasó, si es que era demasiado salvaje en ese momento, si es que la niña que crecía en mi interior me obligaba a serlo, pero no quería nada más que salir, saltar, el rollo de siempre. Reír, bailar, besar a mi gente.
He sentido que volvía a latir todo aquí dentro, que no echaba de menos, que simplemente estaba, que vivía, que reía, que sonreía a la vida por ser vida. Que sonreía al reflejo por ser el mío, y no el suyo. Me sonreír por ser yo, y tú por ser tú y estar conmigo en la tienda de campaña siendo amigas entre legañas. Las zapatillas llenas de polvo, las piernas llenas de heridas, arañazos de exploradora, de mujer que se enfrenta a la vida con un cuchillo en la boca y un ramo de flores en la mano izquierda. Polvo en la ropa, cervezas calientes, ensaladas frías para contrarrestar con el cálido ambiente.
Y el agua de los ríos, las sonrisas de la gente para poder pasar los días con ganas, con vida, con risas, con miradas rellenas de frambuesa que pica.

He contado estrellas para no dormir, cantado para seguir sintiéndome viva. Me han regalado un cuaderno hecho a mano, he abrazado y me he sentido abrazada. Me han hecho masajes de esos que, como decía Sabina: resucitan a un muerto. He creído ver a conocidos, y he visto a personas que no quería conocer. Me han hecho sonreír desconocidos, que entre cervezas, han provocado que les conozcamos y puede que hasta volvamos a ver. Hemos ayudado, nos han ayudado, y entre risas hemos caminado hasta notar que se nos salía el alma por la boca y nos ardían los pies.
Pero no, no ha sido tan duro, porque seguimos viviendo. No ha sido tan caluroso, porque seguimos saliendo a tomar el sol. Quiero seguir con este agosto que ha empezado brillando, de color rojo, con esperanzas a los cambios que se avecinan en el temido septiembre. Con esperanzas de que sigo sonriendo, como lo haré siempre.

Lo mejor fue esa voz diciéndome: venga, quédate, vamos a bailar.


@wguail
p.D: TODAS las imágenes que veis en esta entrada son mías, así que si queréis coger alguna avisad, porque no me gusta que cojan cosas sin permiso.

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4 comentarios

  1. "He querido querer, y dejado de hacerlo. He sentido el vacío dentro, las ganas fuera, y viceversa." This.

    Cuánta vida desprendes, ¡y qué ganas me das de aprovechar mi propia juventud!
    Adoro este tipo de entradas, se nota que te sale de dentro.

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  2. Qué bonito, W.
    Me alegra tanto de que estés tan feliz, de que hayas vivido y disfrutado tanto.
    El texto es precioso, y las fotografías también. No puedo evitar imaginarte correteando por ahí.

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  3. Qué bonita te pones cuando se te llenan las manos de vida y la vida de ganas. Hazte inmortal.

    No pasaré tanto tiempo sin volver por aquí, imperdonable. Tú no dejes de latir tan bien y bonito, ¿hacemos el trato?

    Un abrazo,
    y todo lo que te,
    S.

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  4. Me alegra tanto que hayas vivido todo esto, que vivas, al fin y al cabo. Como te mereces, entre sonrisas y con los sueños brillando en los ojos.

    Abrazos de oso, querida While.

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