Maya.

by - julio 29, 2016

Maya coge un botellín frío y le quita los hielitos que lo mojan antes de quitarle la chapa con destreza. Se lo lleva a la boca y da un buen trago antes de sonreír.
¾ Hay que darle vida a esto.
¾ Sí, yo también creo que deberías de revivir tu polla, me da miedo de que se te caiga por inactividad o algo.
¾ ¿Pero qué coño dices, Maya?
¾ No sé, tío, has dicho lo de darle vida a esto mirando hacia abajo, ¿qué quieres que piense?
¾ En mi pene no, gracias por tu preocupación.
¾ Nah, tranquilo, es un interés general, no es nada personal.
Eduardo pone los ojos en blanco antes de darle una calada a su cigarrillo. Están en una de esas fiestas tranquilas, con gente charlando sobre la vida, los gustos, la muerte. Hay un par de parejas magreándose en algún punto oscuro de la terraza, y un hombre  fingiendo su muerte en algún punto de la terraza.
¾ Hablaba de la fiesta, me aburro.
¾ Yo que sé, líate con esa o algo.
¾ Yo no me divierto besando y follando como un conejo, Maya, hay muchas otras cosas entretenidas.
¾ Eso es porque follas mal, Edu. No me mires así, tío, no pasa nada, no a todo el mundo se le puede dar bien.
¾ Cuando bebes te crees muy graciosa, ¿sabes?
¾ No, cuando bebo soy muy graciosa.
¾ Lo que tú digas.
Maya coge aire y lo suelta en un suspiro agradable. A ella sí que le divierte el ambiente tranquilo y las risas de fondo. La cerveza fría, tocarse la larga trenza del pelo, que el cigarrillo le oscurezca los dientes en cada calada.
¾ Lo que no sé es cómo hemos terminado aquí, si no conozco a nadie.
¾ Yo tampoco, pero así es más divertido.
¾ Lo será para ti.
¾ Buah, tío, eres un puto viejo, de verdad, muérete ya o algo, así al menos te entretienes.
¾ Calla.
Un chico de ojos azules y pelo alborotado se acerca a ellos de repente, y sonríe anchamente a Maya. Ella le corresponde.
¾ Está conmigo, imbécil. - Eduardo frunce el ceño, provocando que el hombre de ojos claros los mire de hito en hito.
¾ Es mentira, tiene un síndrome de subnormalidad aguda y de hazme casito o me saco el pito, pero se le pasará en cuanto se vaya de aquí. - Maya añade esto último empujando a su amigo.
¾ Me llamo Samuel, soy el vecino.
¾ Joder, qué vecino más enrollado, lo normal es que os quejéis de estas ruidosas fiestas.
¾ Sí, si antes lo hacía, pero ya sabes lo que dicen: si no los vences, únete a ellos.
¾ Yo soy más del dicho: si me tocas los huevos te muerdo los tuyos - Comenta Edu en un gruñido, con la mirada llena de desdén.
¾ Pero si eso no rima. - El chico sonríe, divertido.
¾ ¿Quieres descubrir cómo riman mis puños contra tus dientes?
¾ No, pero a lo mejor nuestros labios forman un soneto interesante.
Maya abre los ojos y mira a Edu, que los abre también. Se quedan en silencio durante un momento, mientras el murmullo, la música y las risas se cuelan en lo que sienten como un espacio apartado de la fiesta.
¾ Eh, pues. - Eduardo duda.
¾ Vamos, lo estás deseando. Y lo sabemos.
¾ Oye, oye, oye. - Maya se levanta, poniéndose a la altura de Samuel. - Estabas ligando conmigo, esto es puta trampa.
¾ Yo no he dicho que no siga queriendo ligar contigo. - Samuel sonríe. - Pero tampoco quiere decir que no esté ligando con tu amigo.
¾ Vamos a ver, los tríos con esta chica son inexistentes en mi vida, ¿comprendes? - Ahora es Eduardo el que se ha puesto de pie. - A ella la he visto crecer, nos curábamos las heridas de las rodillas, pegábamos a los malotes del barrio para salvarnos, esas cosas.
¾ ¿Y cuál es el problema?
Maya mira a Samuel, y después mira a Eduardo durante unos segundos que se hacen largos, pesados. Baja la mirada y cuando la vuelve a subir está sonriendo de par en par:
¾ Ninguno. - Guiña un ojo a Edu antes de añadir. - Pero se le va a caer la polla por inactividad, y yo en esas cosas no me meto, tío.

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1 comentarios

  1. Amo tanto, pero tanto a todos tus personajes, ay. Echo de menos que subas más veces textos de ellos o leerte en Wattpad o algo, jo.

    Abrazos a pArís.

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