Día 7 || Querido diario (1)

by - abril 06, 2016

Querido Diario,
hoy en clase unos niños se han burlado de mis piernas. Dicen que tienen pelos y que les da bastante asco. Me han dado ganas de llorar, pero no he sabido cómo reaccionar. No me los quiero quitar, me da miedo la cuchilla por si me corto, y la cera dicen mis compañeras que duele mucho, ¿es que no me los puedo dejar donde están? Parece que no, porque llevamos dos días de calor y no han parado de reírse de mí. Mis amigas, en vez de ayudarme, les han dado la razón, de hecho una de ellas se me ha acercado y me ha dicho bajito que se ríen porque tengo pelos, y que debería de quitármelos para que no lo hicieran. Debía de hacerles caso, y no ponerlo tan difícil. Yo nunca he sido una niña obediente, y no iba a empezar a serlo a los 12 años, así que he optado por ignorarlo todo, pero odio las risotadas. Me dicen que parezco un monstruo, un oso, un perro. No me acuerdo de todo lo que me han llamado, pero no es agradable, de hecho a veces me voy a llorar al cuarto de baño, o incluso me pongo chaquetas y pantalones largos en pleno verano para que no se rían de mí.
Mamá me dice que no les haga caso, que soy demasiado joven para utilizar cualquier cuchilla u objeto quita vellos, así que le hago caso. Ella sabe mucho, de verdad que sí.

¿Sabéis lo peor? Que esta historia no acabó aquí. Que llegué a los 15 años y me empecé a depilar porque la gente me miraba raro y no conseguí hacerme con el control de mi cuerpo. Iba a los partidos de baloncesto depilada, iba a cualquier piscina depilada. Pero las ingles no, que dolían mucho, mucho. Así que me compraba bañadores enteros (no me puse bikinis hasta los 18 por otros motivos que te explicaré otro día, diario, de verdad) con un poco de pantalones. Y se reían de ellos, se reían de mi bañador. Prefiero eso a que se rían por el pelo ¿no?
Empecé a soplar velas, a cumplir años, y empecé a darme cuenta de la mierda de sociedad. Empecé con mi primer novio, al que le daban igual los pelos de mis piernas, de mi bigote, de mi nariz, de mi entrepierna. Y entonces empezó a darme igual a mí. Fue en ese momento cuando me planteé una cosa ¿cómo de mal debe de estar el mundo para que una mujer deba sentirse suertuda al tener un novio que no le importe el vello? y empecé a verlo. 
Los pelos de mis piernas crecieron, las ingles seguían su curso y enredos. Y no dejé de depilarme las axilas porque es lo único que me disgusta de verdad (socialmente impuesto, metido con calzador, pero lo único que de vez en cuando me apetece). Y entonces lo supe, entonces el golpe de miradas sobre mis piernas, sobre las ingles antes de entrar al agua.
Cumplí la mayoría de edad en el mundo, 21 años. De esos que molan, de esos que te comes la vida -y el suelo.- y vamos que somos jóvenes y guapos. Bueno, guapos sí, pero guapas las depiladas, las que no tienen bigote, ni cejas pobladas, ni pelos, ni nada.
Y entonces me llegaron a decir que cómo follaba si no me depilaba, parecía un chiste de enfermos, pero me di cuenta de que lo no parecía, y que tampoco era un chiste. El enfermo que me miraba triunfante casi se cae de culo cuando le enseñé las piernas y le dije que follaba más que él. Pero sigue doliendo, ¿sabéis? Sigue escociendo que haya gente que te mire con el ceño fruncido y asuma que no te lavas porque tienes pelos donde tienen que salir.
Y cumplí los 22 años, y Cómo ser mujer de Caitlin Moran cayó en mis manos. Yo sin depilarme, con mis piernas peluditas, con mi bigote de buena mujer y mejor persona, empecé a devorar las letras que me decían la puta verdad. La jodida, la inminente, la que escuece: te depilas porque en el porno se ve mejor la penetración, y boom. Entonces supe que me había estado depilando el coño porque a la gente le gustaba ver penetraciones en una industria de mierda. Y entonces lo supe: vivo en una sociedad de mierda que pasa por alto que aumente un por ciento muy elevado las posibilidades de pillar una infección a causa de la depilación sólo para poder seguir unas fantasías sexuales nada naturales. No, los coños depilados para las niñas que aún deben de tenerlo así. No, las piernas depiladas para las niñas que aún tienen que crecer o para las veces que a mí me apetezca hacerlo. Y no, los bigotes no son feos, fea es tu manera de mirar a una mujer, fea es tu manera de querer a una mujer, y fea es tu manera de sentir a una mujer.

No es mejor ni peor quien lo hace, pero sí que es infinitamente ruin quien critica el vello por encima de sus posibilidades. Y esto es sólo la experiencia de una mujer que ha tenido la "suerte" de encontrarse con gente con dos dedos de frente, pero ahí fuera hay millones de mujeres que hacen las cosas porque "dar asco" es el sinónimo de mujer real y normal. De mujer natural, porque sí, os gusta mucho la mujer natural y vais de ese jodido palo, pero una mujer natural tiene pelos, y eso ya no gusta tanto.
¿Es que no os habéis fijado en que bello y vello sólo se diferencian en una letra?


No había escrito nunca por aquí algo por el estilo, pero así van a ser las entradas de la nueva "etiqueta": Querido diario, en ella os contaré historias propias que tenemos que sufrir las mujeres. Algunas serán vividas, como lo que os he contado aquí, otras son que me han contado, y otras que sé que pasan porque lo he leído. Lo que busco con estas entradas es que haya más conciencia y, simplemente, contar mi experiencia para que muchas otras no se sientan solas con este machismo camuflado que tenemos que aguantar día a día. Eso sí, ante todo, son cosas personales, son opiniones propias, y ni por asomo mi caso es el más doloroso, ni el más importante, ni lo que yo digo es lo mejor, ni lo que hay que hacer, por eso también animo a que compartáis vuestras opiniones, siempre con respeto, eso sí, no voy a aguantar a ningún machista tocapelotas, porque suficiente tengo con aguantaros día a día.
En definitiva, me podéis comentar temas de los que hablar, me podéis comentar qué os ha parecido, en qué estáis de acuerdo o no, contadme vuestras experiencias sobre vellos y personas no tan bellas. Lo que queráis, yo sólo espero que guste porque escribiré sobre otras muchas cosas, y que comentéis con ganas.

@wguail

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12 comentarios

  1. Te aplaudo, W. Te aplaudo muy fuerte. Es una entrada que voy a guardar por la fuerza que transmite. (Me he reído bastante en lo de «le enseñé la pierna y le dije que follaba más que él)

    Tienes una forma de contar las cosas espectacular, que hasta en temas así, consigues llegar dentro, hacerte reflexionar, reirte y enfadarte.

    A mi me parece mentira que en los tiempos que estamos se siga criticando el vello. Por ejemplo, a mi me da mucha rabia querer salir a correr al parque y hacerlo inquieta cuando no me da la gana depilarme.

    Bravo de nuevo, W. Por ti.

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  2. Tú eres una grande y con todos los pelos que tenemos vamos a hacer la selva más bonita del mundo de la que saltar de liana en liana, chavala, y quien tenga la indecencia de mirar mal a quien sea por su decisión estética, que se ahorque con sus propios pelos.

    He dicho.

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  3. Orgullo de entrada. Gracias por ser mujer y por ser la mujer que eres, aunque me da una tristeza infinita pensar en cuántas personas habrá que se hayan sentido así y no hayan sido lo suficientemente fuertes, no ya para hacer lo que les dé la gana (que también) sino para no dejar que eso les constituya como personas.
    La sociedad se cambia así, con aportaciones como la tuya.

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  4. Sin lugar a dudas, me quedo con esta parte: "Y no, los bigotes no son feos, fea es tu manera de mirar a una mujer, fea es tu manera de querer a una mujer, y fea es tu manera de sentir a una mujer."
    Personalmente, hay partes del cuerpo que me gustan más sin vello que con él. Supongo que como le pasará a cualquiera. Pero, vaya, que me da completamente igual si los/las demás se depilan o no y me da mucha rabia que la gente juzgue a otras por una tontería tan grande como tener o no vello en según que zona.
    Por favor, W, sigue escribiendo en este diario.

    (sonrisa de elefante)

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  5. Me da asco esta sociedad. Esta sociedad que nos dice qué debemos hacer y cómo debemos ser. Esta sociedad que nos pone normas no marcadas, normas no escritas pero que todo el mundo debe cumplir o sino te harán la vida imposible.
    Cuando era pequeña me dijeron lo mismo que tú, que debía depilarme. Yo no le veía la necesidad y mi madre no me dejaba hacerlo porque todavía era una niña, y empecé a depilarme a escondidas. Lo hice porque pensé que si no lo hacía ningún chico se iba a fijar en mí. Lo hice porque me habían dicho que lo hiciera, que era una señorita, y yo quería ser como las demás.
    Ahora he caído en esas redes, en esas putas redes que no me dejan vivir si no las cumplo, y admiro muchísimo a todas esas personas (ya no solo hablo de mujeres, sino de personas en general) que han logrado evitarlo y han querido seguir siendo como ellos eran realmente, sin que nadie ni nada les influenciase.

    Bravo por esta entrada, querida amiga. Bravo de verdad. Este rincón nuevo va a gustarme mucho, mucho, mucho.

    Ojalá con esto podamos abrir los ojos a muchas personas más.

    N.

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  6. Mientras iba leyendo esto, estaba reflexionando sobre algo: ¿sabes que me parece super curioso? Que la sociedad te dice "depílate para ser atractiva, para poder gustar a los hombres", pero cuando tienes pareja normalmente les suda tres pimientos si vas depilada o no.
    Creo que lo que más me ha gustado de la entrada es que me siento apoyada, porque yo también soy muy pro vello (¿por qué los hombres sí y nosotras no? Siguiendo entre paréntesis déjame decir -para quien lea esto- que en la industria del porno los hombres llevan los huevos depilados para que éstos y la polla parezcan más grandes, he ahí otra estereotipación social que en este caso destruye a los hombres: si la tienes pequeña, estás fuera del mercado, chaval. Una gilipollez como un templo, por supuesto), pero sobretodo que hayas tenido las agallas de haber contado tu experiencia. Es exactamente por estas cosas que te digo que eres muy grande, While <3

    Me quedo con: "porque sí, os gusta mucho la mujer natural y vais de ese jodido palo, pero una mujer natural tiene pelos, y eso ya no gusta tanto." y con muchísimas ganas de leer lo que tengas que contarle a tu querido diario.

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  7. A mitad de la entrada he empezado a llorar. Has contado una historia que viví en mis carnes desde los 9 años. Desde que me vino la regla por primera vez, desde que me cambió el olor corporal, desde que me salió vello, desde que me crecieron los pechos, desde que me hice una persona adulta, aunque niña por dentro. Las risas, las caras de asco, el autodesprecio y el dolor. Nunca quise dejar de ser yo misma, pero acabé cediendo. También llevaba pantalones cortos sobre el bikini, hasta que dejé de ir a la playa en cuanto mi voz fue escuchada: porque yo no quería ir a la playa ni exponerme. También encontré mi aceptación cuando, hace dos años y medio, conocí a un hombre que supo ponerme en mi sitio y decirme que no había nada malo en mí, que todo lo que tengo, se vea o no se vea, es perfecto y maravilloso. Aún así, el miedo al rechazo, a las burlas y a las risas sigue ahí.
    Muchas gracias por esta entrada. Sabía que ibas a hablar de este tema, pero no cómo. Un abrazo.

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  8. Bravo While, en serio, me ha encantado esta entrada y como blogger no tiene una forma de marcar favoritos me la guardo en los marcadores de chrome, porque lo vale (y la compartiré mañana porque mucha más gente tiene que leerla y concienciarse).
    Sinceramente, no recuerdo cuando empecé a depilarme, pero lo hice con cera porque decían que con cuchilla salía peor el pelo. Las medias piernas, las axilas, los pelillos debajo del ombligo y un par de veces el bigotillo. Por suerte no soy una mujer muy peluda, pero sí recuerdo haberlo tenido absolutamente mecanizado. Tenía el centro de estética debajo de casa y recuerdo bajar en pantalones cortos porque no me gustaba tener que quitármelos, y cruzar corriendo la calle para que nadie me viese en pantalones cortos con pelo. No me empecé a depilar las ingles hasta hace unos dos años y no recuerdo cómo lo hacía antes, cómo iba a la playa y la piscina y si alguien me miraba mal. Tampoco me he depilado nunca jamás las cejas, tengo pelos donde se supone que no tienen que ir y cuando veo a mis amigas de la universidad tan arregladas, y luego a mí, en el espejo, me pregunto si tendría que hacerlo, si quizás sí debería para estar más guapa. Y me doy cuenta de que no, de que si lo tengo que hacer es porque me apetece. Odio no tener un par de ovarios y salir a la calle en tirantes y pantalón corto sin depilar axilas y piernas, lo odio porque si me depilo es porque me da vergüenza lo que piensen y vean y eso es una putada. Tú lo has dicho bien. ¿Por qué mierdas tendría que importarnos? No es justo.
    Gracias por regalarnos tu historia, sin duda es más dura que la mía porque yo no recuerdo las risas, pero sí el miedo a las mismas y a la vergüenza. Que triste como tú dices que tenga que sentirme afortunada por tener un novio al que no le importan estas mierdas, pero sí me siento afortunada porque puede ser el primer golpe para darme cuenta de que a nadie tiene por qué importarle lo que yo haga con mi cuerpo.
    (perdona el tocho, y gracias de nuevo por regalarnos esta entrada.)
    (muchosmuchos abrazos eléctricos.)

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  9. Ya sabes lo que opino de esta entrada. Habría sido un delito que este texto no viese la luz, porque cuenta demasiadas verdades que el mundo prefiere ignorar. Cuentas una situación que, quien más quien menos, sufren todas las mujeres en su día a día. ¿Que se nos ven un poco los pelos? ¡Oh, dios mío! Y te ponen de guarra para arriba, cuando lo normal debería ser que aquella a la que le guste ir depilada, lo vaya sin problemas, y a quien no le guste depilarse también. Es una preferencia personal, como quien se corta o no el pelo. No acabo de entender por qué la sociedad tiene que meterse con ello. Y la frase final es perfecta. Esta entrada es oro puro.

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  10. Grande, W. Nadie pudo haberlo dicho mejor que tú. Creo que todas hemos pasado por eso y alivia saber que no estamos solas. Me has hecho recordar muchas cosas de mi infancia (qué feo decirle infancia, ¿no?) y de mi adolescencia y de las críticas que recibí y lo poco que entiendo el gran lío que hace la gente por un poco de vello. En lo personal, no me gusta depilarme porque me aburre y desespera y cuando lo empiezas a hacer seguido la piel de las pierna se pone fea y pienso que se ve mucho peor a que si tuvieras pelos. Eso me recuerda a hace cinco años que un chico me dijo que debería depilarme y me dijo: "Mírala a ella, se depila", y vi las piernas de esa otra chica y la piel no se veía muy bien y le expliqué que no me gustaba cómo se veía y dijo algo como "pero es mejor que tenerlas peludas", pero esa ya es otra historia.

    Gracias por compartir este texto con todos nosotros (sobre todo con nosotras).
    ¡Un abrazo!

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  11. Por favor, quiero más entradas así. Te aplaudo muy pero que muy fuerte, W. Hoy he empezado a leer a Caitlin Moran y de momento me está gustando mucho. Me da gusto leerte y leer cosas así porque la verdad es que ahora mismo, la depilación y ese tipo de cosas no me preocupan en absoluto, tampoco me han preocupado sobre manera pero es que ahora, por ejemplo, practico natación todas las semanas y no te sabría decir cuándo fue la última vez que me depilé las piernas, ni me siento observada ni criticada, tampoco me altero si veo pelos donde tiene que haber pelos (ni en mi cuerpo ni el de los demás). Yo me depilo cuando me apetece, cuando me sale, cuando veo que tengo mucho tiempo y me apetece depilarme, ponerme cremitas y cosas así.

    Escribe más cosas así, porfi.

    (abrazo fuerte)

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  12. Me pilla muy de cerca todo esto, porque además mi vello corporal se ve aumentado por un problema hormonal, total, que hay vello donde debe y donde se supone que no debe, también.
    Me han contado que este problema era de los del tipo "mujer barbuda" del circo, y siempre he tenido el asunto del vello y la madre que los parió a todos.

    Bravo por tu entrada, guapa.

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