Los ojos nunca mienten.

by - marzo 27, 2016

Me he levantado por no hacerle un feo a la vida, que resulta que es un regalo aunque no lo tenga demasiado claro. Me he abrazado en esta última despedida, esperando que aparezca algo que me haga más fuerte. Que haga que me duela menos, que qué menos que me coloree de verde.
Hay muchas canciones que hablan de desamores y rutinas. Hay demasiadas canciones que cuentan, como Sabina, lo que es un corazón destrozado, a medio curar y lleno de parches.
He sonreído al día que se me viene encima por no hacerle un feo al blanco de mis dientes. Aunque los ojos negros que me adornan la cara nunca mienten, y tristes son, estarán y se tiñen (no de verde, esta vez no), del color de la tristeza.
¿Nunca os habéis preguntado de qué color es la tristeza? Yo, sinceramente, creo que puede elegirse. Depende de lo que sientas, de lo que encuentres, de lo que pierdas. El color de la tristeza varía con el cielo, con el color del pelo que portan las nubes llenas de lágrimas.
¿Ésta vez? De color gris. Como el cielo en noviembre, como las paredes de una oficina, como las zapatillas que tengo de andar por casa. Hoy es gris como los corazones sin amor, como el ardor que, como dice Sabina, se pasa con los años: amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Y decirlo de carrerilla, sin dudar. Saberse la tristeza mejor que cualquier otra persona, conocer dónde encontrarle las cosquillas, crecer, reír y llorar con ella a cuestas.

(imagen de weit)

Me he levantado de la cama por no hacerle un feo a la vida,
me he abrazado en esta última despedida,
He sonreído al día que se me viene encima por no hacerle un feo al blanco de mis dientes,
hoy sé que mientes cuando dices que me has querido siempre.

Y yo me pregunto, ¿sólo de amor habla la gente?
Ojalá negara, pero eso parece.
Ojalá pudiera mentiros, deciros que no, que miente,
miento, mentimos.
¿Sólo podemos sobrevivir con amor?
¿Y qué pasa si te cansas de amar y de que te amen?
¿Y qué pasa si te has cansado de mentiras que se hunden,
que se alejan mar adentro,
que no quieres salvar,
que no quieres que sepan nadar?
Porque no quiero amor de pareja, no quiero el sexo pasional, ni los besos que te roban entre las sábanas. Yo sólo quiero los abrazos de quien está, estuvo y estará.
Yo sólo quiero el amor fraternal, de esos que se cuentan y no terminan,
de esos que me hacen levantarme de la cama para no hacerle un feo a la vida.


Es un texto que he escrito del tirón, sin apenas respirar. Es raro, pero describe muy bien muchas cosas que ahora se me vienen a la mente. (en resumidas cuentas, espero que os guste, que comentéis y que lo leáis con ganas) ¡He vuelto con energías renovadas! Ya sabéis que para cualquier duda: @wguail.

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13 comentarios

  1. Respira fuerte ahora, después de haber escrito esto con falta de aire porque tus palabras lo merecen. Merecen que sigas escribiendo más.

    Preguntas por el color de la tristeza y creo que tienes razón cuando dices que no tiene una única tonalidad, aunque yo siempre la veo de colores que, de tan oscuros, brillan.

    (sonrisa de elefante)

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  2. Ay, While, esa segunda parte... cada palabra, cada letra podría haber salido de mi mente porque llevo mucho tiempo pensando justo en esto: ¿por qué todo el mundo habla de amor pasional, del de pareja? ¿qué pasa con todos los demás?

    Yo aquí amor fraternal tengo para dar y para vender, toh pa ti. Porque ahora mismo nada me parece más bonito que saber que uno tiene a gente a su alrededor <3

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  3. Ven aquí, que te doy un abrazo. Doy de esos abrazos que no se van hasta que les pides que se rompan; y aunque se rompan, no pierden las ganas de seguir siendo abrazos.
    Me ha gustado mucho lo que has escrito del tirón y lo que he leído sin respirar.
    Estás haciendo que vuelva a pensar en Sabina, no solo hoy, sino desde otros días. Y no quiero pensar en Sabina, en esas letras rotas.

    *le tira de las mejillas*

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  4. Me quito el sombrero ante este texto. A pesar del tirón con el que está escrito, eso lo hace más W. más tú. Y yo no puedo evitar sentirme como en los comienzos, cuando leía «Historias bajo la luna francesa» y me quedaba alucinando tras leer tus textos.

    Hay cosas que no cambian y esa es una de ellas.

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  5. Tu necesitas un buen abrazo como dice Sara, no sé que decirte. Hay que respirar fuerte, y seguir, seguir...
    Saludos.
    Te sigo!

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  6. Al final, todo se resume en tener motivos para levantarse de la cama. Espero que a ti no te falten nunca, W.

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  7. Tengo tantas ganas de leerte que estoy deseando que bombardees esto con tus letras.
    Eres muy bonita y espero que te levantes de la cama todos los días con
    una sonrisa de oreja a oreja.

    Un abrazo, pArisina.

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. He imaginado esas palabras saliendo de unos labios rojos que se beben lo que queda de cerveza en el botellín del tirón, y largándose dejando al que le escucha con un vacío enorme ante esas preguntas.
    Porque no sé las respuestas, pArisina. Pero que nunca te falten preguntas.

    Te,
    todo,
    S.

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  10. Qué texto tan precioso (cosa que, viendo de ti, tampoco me extraña) Describe demasiado bien como me siento muchos días, días grises en los que, como tú bien dices, me levanto por no hacerle un feo a la vida. Pero mis ojos negros tampoco mienten.

    (A mí con un abrazo tuyo me bastaría)

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  11. Tú eres yo y yo soy tú.
    Te siento y te respiro, y al revés,
    incluso aunque no pueda escuchar tus latidos
    al otro lado de la pared.
    Pero mi mano y la tuya
    entre el norte y el sur
    se van a coger siempre.

    (no sé qué me acaba de salir, pero ha sido de leerte y de pensar en ti. en fin, que te entiendo, yo qué sé)

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  12. El último párrafo, ay. Me he encontrado un poquito en tus letras, y a veces no hace falta nada más.
    ¡Abrazo!

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  13. Ay, While, eres de las que me hacen volver a blogger cada tanto, porque echo de menos tus letras y todo lo que inspiras. Con las preguntas del final me ha pasado algo (quizás no tan) extraño, y es que me he puesto a leerlas en voz alta y me emocioné de una forma increíble. Gracias por eso.
    Y como ya dijo Sab, que nunca te falten preguntas.

    (un abrazo gigante desde el otro lado del charco)

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