Chaquetas vaqueras y cerveza caliente.

by - febrero 13, 2016

Se limpia la cerveza de los labios con la manga de su chaqueta vaquera descolorida. Nunca he sabido quién se la ha regalado, pero hay veces que no se quita la chaqueta ni para follar. Y yo me callo ¿eh? No creáis que le digo nada, qué va, yo le dejo ir y venir a su antojo. No le consiento que se propase con nadie, pero por lo demás es un hombre totalmente libre. Bueno, a ver, todo lo libre que puede ser alguien que tiene la libertad condicional y a mí como lo que sea que se tenga en estos tiempos que corren.
- ¿No vas a llamar a Raúl? - Le digo como si nada, aunque fuese absolutamente todo.
- ¿Para qué?
- ¿Cómo que para qué? Es tu jodido hermano, Javier, tu jodido hermano.
- Me estás calentando la cabeza de una manera incalculable, y tendrías que estar calentándome otra cosa.
- Deja de decir idioteces, yo no tengo que calentarte nada más que la cara, y de los guantazos que te voy a meter como no teclees el número de tu hermano.
Jodido hermano.
- Pues eso. - Me cruzo de brazos y espero, pacientemente, muy pacientemente, a que deje el botellín de cerveza -más meado que otra cosa porque visto el calor que hace en esta casa, con la calefacción a tope y el tiempo que lleva eso abierto.- y coja su móvil. Mira al techo en vez de mirarme a mí mientras espera a que contesten, angelito, mírale, si hasta tiene vergüenza de mirar a su amiguita mientras hace algo que no quiere hacer.
- Nada, no contesta. - Sube los hombros, vuelve a coger el botellín y profiere una de esas sonrisas que me hacen entender por qué estoy desnuda en su cama, con él y su puta chaqueta.
Inténtalo otra vez, venga.
- Ni de coña, Silvia. Ya le he llamado y no lo coge, así que ahora déjame tranquilito ¿eh? Tengamos el post-coito en paz.
Abro los ojos de par en par, nos miramos y empezamos a reírnos como si no hubiese un mañana. Echo la cabeza hacia atrás, dándome con la pared y haciéndome polvo. Eso hace que Javier estalle en otra risotada: maldito hijo de Satán.
Te he echado de menos ¿eh? - Javier se termina la cerveza y la tira al suelo.
Si no llamas a Sergio vas a tener problemas.
Estoy intentando abrirte mi corazón, un poco más de respeto.
Javier.
Silvia.
Idiota.
Mucho de menos, sí señor.
Sonrío, ¿cómo no hacerlo?
¿Echamos otro? - Subo la ceja y conforme se acerca a mí descompongo las facciones de mi cara. - Te prometo que me quito la chaqueta. - Nos miramos, y vuelvo a estallar en risas mientras cumple con la promesa y se la quita.

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9 comentarios

  1. Vale, quiero más.

    ¿Es un escrito más como cualquier otro o van a volverse a pasarse por aquí de nuevo esos personajes? Tengo mucha curiosidad de saber por qué quiere Silvia que Javier llame a su hermano, qué ocurre ahí.

    Me gusta mucho cuando hablas de cerveza y sexo.

    (saludos)

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  2. Hacía mucho que no bloqueaba un poco (culpa mía en parte y culpa de no tener nunca tiempo) y me has devuelto a muchos años atrás, al principio de leerte, de cuando blogger estaba lleno de microrrelatos y de inspiración. Muchas gracias por devolverme esa sensación casi perdida, While.
    A ver si puedo pasarme por aquí más a menudo a partir de ahora.

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  3. Aw, hacía bastante que no teníamos por aquí personajes con esa chispa que tú les das siempre. Me encantan, quiero más, ¿habrá más?

    Un abrazo gigantísimo.

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  4. ¿Y ella? ¿Dejó su chaqueta de cuero, con la delicadeza marcada de sus uñas rojas, sobre el respaldo de una vieja silla de madera?
    Cada vez que te leo me entran mil ganas de crear, supongo que eso es lo que pasa cuando lees a alguien tan buena.

    Sigue escribiendo en tonos rojizos, pArisina.

    Te sigue admirando,
    con toda la fuerza del mar,
    S.

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  5. Ojalá se la hubiese puesto ella.
    (¿seguirás escribiendo sobre estos personajes? Díme que sí, porfi)

    (sonrisa de elefante)

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  6. Tú y tus escritos. No tenéis remedio, es que enamoráis cada vez que os dejáis ver un poco.
    Me han encantado estos personajes, pero mucho mucho. Quiero saber más de ellos, ¿será posible? Espero que sí.

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  7. ¿Sabes qué? Que ha sido una escena limpia; ha sido natural, y pura, y puto graciosa porque todo estaba entre risas y... Ah, me da envidia, yo también quiero que me pidan que me quite la chaqueta (o que se la quiten por mí).

    Un abrazo enorme, Güail. Y amor amor y amor.

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  8. He visto a Javier en tus manos y he sonreído muy fuerte. Cómo os echaba de menos, cómo echaba de menos leerte.

    Gracias por ser y por escribir.

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  9. No sé por qué no he podido quitarme una sonrisa de gilipollas en todo el rato que me ha costado leer esto. Creo que nos has metido de lleno en la situación de tener a alguien así en nuestras vidas, de esperarle desnudas en la cama y ser felices aunque tenga sus manías.
    Qué placer es siempre leerte, While.

    Yaiza.

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