De los roles sociales.

Hace mucho tiempo que estuve pensando sobre cuáles eran los roles que a mí, más allá de los que la sociedad me imponía por ser mujer, se me anclaban bajo el brazo por ser yo, While. Me replanteé muchas cosas, muchas sogas al cuello, muchos comentarios que buscaban hacerme reír pero que no lo lograron, y entonces desemboqué en esta entrada con la esperanza de haceros ver que, por mucho que de normal sea alguien alegre, no voy a estarlo siempre. Que por mucho que aquella persona de allí sea más tímida, no tiene por qué ser la callada o la tímida.

Cada uno se ríe más o menos, y no por ello los demás tenemos derecho a colgarles una etiqueta en la oreja de soso y quedarnos tan tranquilos. De hecho, hasta nos sorprendemos cuando esa persona hace bromas y sin vergüenza se lo hacemos saber: con lo callado que eres tú siempre, ¿has bebido de más? ¿Es que estás borracho? Y entonces creamos un rol social que provoca que esa persona se meta muchas piedras que llevan adjetivos escritos por sus amigos, compañeros, familia y alrededores. Piedras que se le cuelan por los recovecos del cuerpo, y que por desgracia, muchas no volverán a salir.

El objetivo de todo esto es hacerle la vida más fácil a los demás, tener clasificaciones claras de lo que es y cómo es la gente: este es bueno, este malo, esta lista, este callado, esta habladora, este tonto, esta alegre. Y dejar lo demás a un lado, que es justamente lo más importante. Dejan a un lado la flexibilidad de la persona, la posibilidad de que haya tenido o no un mal día, la posibilidad de que no siempre deba tenerlo. Se nos exige un rol claro, conciso e inamovible, cuando en realidad las personas no somos claras, no somos concisas y, sobre todo, no somos inamovibles. Las personas crecemos, evolucionamos, cambiamos, empeoramos y mejoramos. Realizamos y sufrimos toda una serie de actividades y emociones que nos amoldan y nos van horneando y añadiendo sal o azúcar, y es injusto que alguien te tache de poco social sólo por el hecho de que una vez te vieron serlo. Y aunque lo fueras siempre, ¿habría algo de malo en no querer serlo de repente o en tener algunas actitudes que no lo sean? ¿Por qué tenemos que ser una cosa u otra, por qué blanco o negro? Yo creo que podemos ser alegres pero enfadicas, despistados pero detallistas, organizados pero olvidadizos. Podemos ser lo que queramos, porque al fin y al cabo es lo que sentimos ser, nadie tiene derecho a decirte que eres más o menos *inserte cualquier adjetivo* sólo porque esa persona desde fuera y en situaciones que no entiende, te lo diga.

No es justo para una persona tímida recordar su timidez cuando decide quitársela de en medio, o cómo a alguien alegre se le recuerda que no lo está siendo porque necesita llorar y romperse, o mandarte a la mierda porque no puede más. No es justo que a alguien se le tache de callado sólo porque el de su lado hable más, y entonces se le cuelgue la maldita etiqueta en la oreja y se le imponga un rol que esa persona, en muchas ocasiones, ni sabía que tenía. No hace mucho tiempo una de mis familiares me contó que, cuando se quedó sola con una amiga suya, (habían ido en parejas, y los dos hombres se habían ido a comprar no se qué) esta le dijo, sorprendida, que era mucho más social de lo que mi familiar creía. Su pareja la tapaba en algunas ocasiones, y eso había provocado que ella, simplemente, se amoldara a su situación cuando él estaba con ella. No era menos social que él, ni tampoco menos habladora (lo sé por las horas con ella al teléfono), pero las personas de su alrededor la habían relegado a un plano secundario, cuando ella nunca lo pidió y tampoco lo había sido. De hecho nos lo comentó, ¿de verdad no soy tan sociable?

Los comentarios sin malicia pueden provocar males dentro, mares que terminan por ahogarnos y asumir un rol que nunca pedimos y que por ende, no es nuestro. En mi caso, por ejemplo, siempre he sido la amiga de la buena memoria y perfecta organización, por eso cuando no soy yo la que organiza algo, o cuando no soy yo la que recuerda algo, simplemente no se hace. Soy la que controla las cosas, una especie de mini-Mónica -personaje de la serie de Friends conocido por ser extremadamente organizada y limpia.- me posee, pero eso no implica que quiera relajarme muchas veces. Eso no quiere decir que en muchas ocasiones quiera ser Phoebe y desentenderme de todo. A veces me gustaría no ser organizada, asumir que la gente no va a aceptar que voy a ser yo la que junte a la gente y organice las cosas.

Igual que no siempre voy a ser una persona risueña y alegre, ni siempre soy una persona gruñona y enfadica. Porque tengo ambos roles, ¿sabéis? En la familia tengo el rol de alguien enfadica que no se divierte, alguien serio al que le gusta leer libros feministas y que sólo sabe hablar de Historia, una asignatura aburrida, y nada más. Mientras que fuera tengo el rol de alguien alegre, que siempre hace chistes y que habla mucho. En ambos casos se equivocan, porque yo soy mucho más que alguien que sólo lee o que alguien que sólo ríe. ¿O es que no tengo la posibilidad de llorar nunca, de estar mal, de romperme mil veces al día si lo necesito? ¿O es que nunca voy a poder divertirme, salir a bailar y emborracharme con mis amigas? Muchos familiares se sorprendieron la vez que me vieron bailar en una de las bodas, porque soy la hija que se parece a la madre que a su vez se parece a la familia política, sosa y gruñona, y no es mi rol reírme y ver volar los vuelos de mi falda. Y esas palabras llegan a ti, y duelen, se clavan y son piedras escritas con adjetivos que se te cuelan por los recovecos.

Así que antes de asumir que esa persona hará, organizará o se reirá de tu chiste, ten en cuenta que estás delante de una persona que puede tener un mal día, que puede necesitar tenerlo o que simplemente no se adecua a tu rol porque, básicamente, no es así. Dejemos a un lado los rotuladores y tiremos las piedras al río, porque la gente tiene que ser como realmente necesite ser, es decir: lloricas, risueños, enfadicas, chistosos, cariñosos, despegados, simpáticos, antipáticos. Podemos ser lo que queramos ser porque, a fin de cuentas, somos nosotros y nosotras, y nadie más - y eso incluye tus roles y tus palabras.-


Quiero dar las gracias a @Sab, mi chica del mar, por aguantarme y por hacerme esta plantilla y, especialmente, la preciosa cabecera. Gracias por estar ahí cuando siento que la marea se me ha ido de las manos.

14 comentarios:

  1. Me siento muy identificada con esta entrada y mágicamente se me han caído algunas lágrimas al leerlo. Porque tienes toda la razón de mundo, y ojalá la gente te escuchara y se le quedara plasmado en su cerebro.
    Gracias por gritar esto, el mundo (o yo) lo necesitaba.

    Viv

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  2. He llegado aquí de rebote y no me esperaba comentar. (No comento ni la mitad de lo que leo). ¡Pero me siento tan identificada con todo!

    Creo que todos tenemos distintos roles dependiendo de dónde nos movamos: en clase de japonés soy la pija popular, en clase la que no bebe, en casa la feminista gruñona, en el trabajo la que sonríe/o es borde (esto depende de la persona) siempre.

    Y tú dices, 'coño, cómo es posible que toda ésta gente tenga todas esas caras de mí tan interiorizadas'.

    Por desgracia, veo bastante difícil que la gente deje de hacer esto.

    Si aún cuando a algunas personas les comento que está mal decirle a alguien cosas como ''qué piernas tan trencas'' me miran raro... jajaja

    ¡Mua!

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  3. Personalmente me cuesta imaginar la vida en sociedad sin este rifirrafe de tagueos a todo lo que nos rodea.

    Por ejemplo, a veces me da por ser un gamberro en algunos blogs y tocar las narices y actuar diametralmente opuesto a como serìa en la vida real. Otras veces trato de ser màs congruente y serio. ¿Con cuàl faceta crees tù que soy tildado y marcado ya ipso facto?

    "El tipo o tipa que un dìa me dijo tal y cual y es un tal por cual, y ahora que se comporta asì es un falso o una falsa, hipòcrita, etc." Este es el tipo de pensamiento que a muchos se nos pasa por la cabeza, si no literalmente por nuestras mentes, instintivamente actuamos movidos por esta especie de axioma.

    Tambièn a veces simplemente y tal vez màs con el paso de los años abortamos la posibilidad de aceptar que la otras personas cambien. O te autolimitas a comportarte estrictamente de tal forma pues es lo que tù mismo esperas de ti.

    Una vez escrito eso, pues mira tù: te tenìa tagueada como una chavala frikifeminoide, un tanto amargada y dada a la censura. Disculpa por lo de feminoide e imagina que està escrito sin un àpice de malicia y en tono guasa. Pero ahora mismo y por tus màs recientes entradas, etc., me siento con ganas de decirte que me gusta como escribes, sientes, piensas y te expresas, pero tambièn me identifico (que peculiar es esta palabra) contigo en algunos aspectos. Me has sorprendido, te he vuelto a taguear en mi cabeza y tal.

    Ante una infinita variedad de posibilidades de sentir-pensar-actuar, tambièn es hermoso y hace falta que se nos señalen estos matices cuando no nos adecuamos al supuesto rol. O algo asì.

    Pues nada, sigue asì. O no. Como vos quieras. Da igual... xxxx

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  4. Con la densidad y la importancia de esta publicación sé que este comentario es, cuanto menos, absurdo, pero igualmente quería decirte que esta frase: "Yo creo que podemos ser alegres pero enfadicas, despistados pero detallistas, organizados pero olvidadizos" me ha parecido preciosa.

    Entiendo muy bien lo que dices, y no creo que las etiquetas estén mal siempre y cuando sean de quita y pon y sea uno mismo es que se las quite y se las ponga.

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  5. Siento que me has retratado al 100%. Es así tal y como me siento, encasillada en un rol familiar y de amigos del que parece que no puedo salirme, porque cuando lo intento se disgustan conmigo (y me echan en cara que estoy comportándome raro y mal).
    Ojalá una vida sin encasillamiento en roles sociales, ojalá poder ser libre de tantas cadenas que me han impuesto.

    ¡Besos!

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  6. Qué identificado puede sentirse cualquiera con todo esto. Con cómo la gente nos encasilla en una cosa o en otra y se sorprende de cualquier faceta que se salga de eso. A ver si se dan cuenta de que no somos blanco o negro, y que entre medias una persona tiene una infinita escala de grises. No puedo más que aplaudirte muy fuerte, W.

    Abrazo enorme.

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  7. Este tema es uno de los que más trabajamos en Educación dentro de las escuelas que abogan por una escuela más respetuosa. Las etiquetas pueden llevar al efecto Pigmalión, es decir; si a mi me dicen que soy tímida durante toda mi infancia yo acabo adoptando ese rol y entonces es cuando realmente me comporto siempre como si fuera tímida, la cual cosa no significa que lo fuera desde el principio. Esto es importante porque muchos roles conllevan barreras que nos imponemos nosotros/as mismos/as al aceptar esas etiquetas.
    Es por eso que ahora las maestras y maestros intentan no decir nunca a las familias 'tu hijo es así o asá' sino más bien 'tu hija se muestra/parece/algunos días se presenta así o asá' porque nos basamos en la idea - demostrada científicamente - de que las personas mutan, se transforman y, en definitiva, son variables y pueden superar sus propios estados, porque estos son momentáneos y flexibles.

    A mí me pasa muy a menudo, me considero una persona muy extrovertida y risueña pero en algunas ocasiones y situaciones concretas puedo llegar a ser muy tímida, las personas que me conocen en esas circunstancias suelen decirme que soy muy introvertidas y yo siempre les respondo; bueno, es que no me conocéis en absoluto xD La gracia está en no caer en ello, en ser conscientes de que nos movemos, de que somos muchas cosas a la vez, de que no encajamos en ninguna clasificación porque las personas somos complejas.

    Aplaudo tus palabras, While, y es muy importante ser conscientes de ello :)

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  8. Como ya te comenté, me siento muy reflejada en esta entrada. En mi caso, siempre me han dicho que soy "la responsable, la seria, la solitaria, etc..." y al final me lo he acabado creyendo hasta el punto de que, incluso hoy, cuando alguien me dice lo contrario me cuesta creerlo. A la gente le extraña entonces verme haciendo el tonto, verme despistada o hablando por los codos porque claro, eso se sale del rol que siempre me han impuesto, y me da tanta, pero que tanta rabia... Puede que a ratos sea la responsable, que sea seria o que sea solitaria, pero eso no quiere decir que no haya más dentro de mí. Reducir la personalidad de alguien a una simple etiqueta es tremendamente injusto porque las personas somos mucho más que dos o tres adjetivos.

    Me ha encantado tu entrada, de verdad, y pienso que debería leerla todo el mundo. Es demasiado importante este tema. Qué digo, es NECESARIO eliminar las malditas etiquetas y los roles que la sociedad acaba imponiendo. Ojalá se acabe con ellos pronto.

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  9. Me duele tanto esta entrada, de verdad... Vivimos rodeados de etiquetas, por todos lados, y nadie sabe lo que duelen. Cuando has pasado X años siendo de una forma pero decides cambiar, ser valiente y cambiar eso que te molesta de ti mismx y de repente todo el mundo te recuerda por cómo eras y no por cómo y quién eres ahora.

    Con pocas personas soy como soy en realidad. No suelo actuar de manera natural porque etiquetan, porque juzgan, porque hacen que ser tú mismo duela de una manera increíble. Es tan triste ver como la sociedad se molesta más en llamar de algún tipo a X persona o X relación antes de ver más allá de lo que ven a primera vista que.

    Me duele tanto...

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  10. Tienes toda la razón en esto y es que al fin y al cabo somos humanos y evolucionamos y cambiamos y hay mil facetas y mil sentimientos y somos todo y nada de lo que somos. Vale, me ha quedado una frase un poco enrevesada pero intento expresar que, efectivamente, no somos solo una cosa.

    (He vuelto)

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  11. Cuando leí este texto en primicia (me siento TAN especial) ya se caló hondo en mis huesos; reflejándome en él las veces que me he sentido presionada o hundida bajo los roles que me imponían los demás. Yo suelo ser "la graciosa" y a veces no se me tiene en cuenta en serio. Y duele, duele mucho. Es como si incluso insinuaran que no soy real, que estoy siendo falsa cuando no actúo como dicta mi rol. Ojalá todo el mundo fuese consciente de la imperfección y versatilidad que tenemos las personas; sin que nadie nos impongan nada.

    Qué bonito tenerte tanto por aquí y qué bonito leerte cuando te crecen tanto las entrañas que son éstas las que aporrean el teclado.

    Te quiero MAZO.

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  12. ...No sé por dónde empezar, While. Lo que más rabia me dan de los roles que nos imponen es que no aceptan cambiarlos cuando es evidente que la persona ha cambiado, porque las personas cambiamos -guste o no- y además, tampoco se acepta la indignación de ser ******* porque es lo que perciben o quieren percibir los demás, no se acepta que te enfades, que te canses de no poder ser quién eres. Y tienes que morderte la lengua y los labios y sangrar por dentro, porque no te ven.
    Un abrazo.

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  13. (Había escrito un tremendo comentario y se ha borrado. Voy a intentar recordar todo.)

    Comparto opinión, creo que bajo ningún concepto deberíamos encadenar a nadie a un adjetivo, no sólo porque las personas cambian, sino porque también lo hacen las situaciones y ambientes.

    Por ejemplo, mis profesores siempre han dicho que soy una persona muy ordenada y mi madre nunca ha llegado a creérselo. Cuando estoy fuera prefiero callar y escuchar, mientras que si estoy "en casa" no callo ni debajo del agua.

    Es muy complicado porque, ¿y si quieres describir a una persona? ¿Su carácter? Cuando creamos a un personaje, en su ficha técnica, nosotras mismas, les ponemos adjetivos para describir su personalidad. Creo que tampoco se trata de no decir jamás "esta persona es X", porque de algún modo hay que describirlos. Pero sí que no deberíamos "encasillarlos" en algo y atarlos ahí.

    Has creado un pequeño batiburrillo en mi cabeza con esta entrada, pero es 100% verdad.

    En cuanto a la letra pequeña: S I EM P R E. Y te, todo.

    Un abrazo,
    S.

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  14. ¿Y quién le ha dado derechos a los demás para opinar sobre nosotros sino nosotros mismos?
    ¿No nos interesa lo que tal o cual persona piense? Pues no tiene importancia. Y ya.
    Que hablen si quieren. Eso demuestra si pequeñez mental.

    Continúo mi camino sin importarme lo que opinen quienes carecen de sentido para mí. Y punto, que la vida pasa por otro lado y no por cumplir roles ni opinar sobre los demás.

    Saludos,

    J.

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