2016, el año de la Transición.

by - diciembre 26, 2016

Empiezo, como veis en el título, con un nombre para mi año: 2016, el año de la Transición, y es que no podría llamarlo de otra manera. El 2015 fue el año de los cambios, pero este ha sido el de asentar todos ellos y empezar a verme de verdad en el espejo con todo lo pasado y con todo lo que quiero en el futuro. Me he mirado y remirado a mí misma, ha sido un año duro, de superarme y ver que soy capaz de muchas más cosas de las que creía. Si tuviese que poner una nota sería un notable alto o sobresaliente raspado, y puede que parezca exagerado, pero ha sido este año cuando he entendido de verdad lo importantes que son las transiciones en la historia, incluido en la mía.
Cuando empezó el año tenía la sensación de que sería peor que el que dejaba, a la par que pensaba que yo estaría mejor. Y cuánto me equivoqué, y menos mal que mis poderes de adivina andan rotos: este año ha sido -como mínimo.- igual que el anterior, y no es que esté mejor, es que me siento completa. 
Enero empezó gris, y le siguió un febrero lleno de rojos oscuros. Nada era igual, y las lágrimas seguían haciendo mella en muchos de los días que, ni yo lo sabía en ese momento, me quedaban por sufrir. Fueron dos meses llenos de regalos y de amor, y de conocer a la Paz que lleva más paz en el mundo, pero también llenos de mentiras, idas y venidas. Además, cumplir 23 años fue algo que me estuvo persiguiendo durante un largo tiempo, el hecho de replantearse cosas como: "a esta edad y ni he terminado la carrera", "no tengo pareja estable, ni intenciones en un futuro próximo de tenerla", "no tengo un trabajo digno", "sigo en casa de mis padres", "¿se me estarán pasando todos los arroces?" Esas preguntas que toda persona se hacen a lo largo de su vida. 
Fue a partir de febrero, a partir de mi cumple -finales del mes.-, cuando empezó a salir un poco más el sol. Las amigas me abrazaron, y aunque había cosas que seguían haciéndome daño, pude sacar la cabeza de debajo del agua. Marzo, abril y mayo estuvieron llenos de cervezas, sol, compañía de siempre, la ruptura de las mentiras y un montón de libros y quedadas. Fue un soplo de aire fresco, y recuerdo con cariño muchas cosas que pasaron esos meses. Hubo lágrimas, siempre hay lágrimas y ojalá sigan estando conmigo los momentos tristes para poder saber que una vez fue feliz. Además, en esos meses me alejé de personas que me hacían más mal que bien, y empecé a aprender que las personas que no te escuchan, que las personas que de verdad no te hacen sentir en casa, no valen para nada más que para despedirlas. Y eso hice. Fue el año de la transición en el que firmé mi propia constitución contra las personas que no valen la pena, firmé quererme por encima de muchas y muchos, y firmé cambiar, salir de museos, empezar a vivir un poco más como siempre había querido.
Junio fue el mes de Historia, hacia mucho que no sacaba tantos sobresalientes. Sí, me vais a permitir que lo diga, porque fueron meses muy duros y me volqué. Fue como un flotador, un salvavidas que me demostraba que aunque yo estaba perdida, no el camino que había elegido, no mis notas, no mi futuro, no lo que me apasionaba.  Fue el mes del calor con Vorágines, de las lecturas que calaron, de los primeros cambios en mí, en ti, en los dos. De creerse y verse fuerte, de las sorpresas, de coger tanto aire como impulso.
Sí, seguían las idas y venidas, las heridas abiertas, pero Mérida y su historia, pero las risas que todavía se quedan en mi memoria reflotaron un poco el mes siguiente. Y bueno, todos y todas sabéis lo que fue agosto para mí: fue música, creer, saltar, bailar, comer, sentir, beber, besar, fue verme al espejo y gritarme que pude, fue verme al espejo y pintarme los labios de rojo pasión, de verde esperanza. Fue sentir que volvía a sentir y que todo había sido gracias a mí. Al tesón, a mis amigos, a mis amigas, a mi familia, a la fuerza con la que al final termino viviendo y con la fuerza con la que no quiero, nunca, dejar de vivir.
Y septiembre y su norte, y su verde, y su mar, y Ka que no dejaba de revolotear en mi mente, que anidaba, que ha anidado desde su muerte. Renacer entre cenizas, mar, salitre y recuerdos. Y los comienzos de los finales, en todos los sentidos habidos y por haber. Despedidas, reencuentro cuando les da por volver, sentimientos que se quedan clavados en la lengua y te hacen hablar, pensar y sentir de una forma distinta. Octubres rojos, noviembres de reír por no llorar de alegría, de charlas que duran hasta las tantas, de conocer a N., y sus ojos oscuros casi negros. Y desayunos con personas bonitas, y volver a sentir amigas que nunca dejaron de serlo. Y verdades, y cadáveres de mentiras por todas partes. Audios enormes, largos -la mujer de los christmas.-, mujeres que he conocido, que ya conocía y que ojalá conocer. Verme más feminista, ver la sociedad cada vez más machista. Poder sonreír con gente con la que prometí que vería más, con la chica de noviembre y sus amigas que se hacen mías para abrazarlas con fuerza, y Vengadores del color de la sangre con guitarras, queso y risas.


Este último mes echo la vista atrás y sólo veo caras nuevas con ganas de abrazarme los miedos. Veo desayunos, museos, cervezas, calor y risas. Charlas hasta las tantas, nuevos sitios visitados, y sólo quiero que el 2017 sea la mitad de bueno, sea la mitad de aventurero, de descubrir, afianzar y sentirme en casa a pesar de estar fuera de ella. Quiero que siga habiendo migas, Refugio, castañas, conciertos, música, calor, polvo, polvos, hadas que mueren y brujas que consiguen sobrevivir. En este mes he terminado algo que me hará empezar algo nuevo, y he empezado cosas que me permitirán salir y conocer.
Con la chica de las olas siempre me digo este año es nuestro año, y al final siempre terminamos por mentirnos. Es por eso que esta vez le diré: que este año sea nuestro año por todas las ganas y risas que pusimos para que lo fuera.


@wguail
Seguiré siendo la Niña Salvaje que en el 2016 descubrió que tenía colmillos y que sabía aullar.

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9 comentarios

  1. No me he saltado ni una palabra y While, he llorado con el final. Joder. Hace mucho tiempo que no leo algo y estallo y lloro. Y estoy con la lágrima nublándome las letras.

    Nunca me cansaré de recordarte que tú eres historia, que ojalá contarla siempre a todos aquellos que necesiten un ejemplo de que se puede.
    Porque puedes.

    Tanto como mi última entrada te ha "animado" a escribir ésta, me has devuelto la bola.

    Ojalá sigamos equivocándonos muchos años más.

    Te todo lo que nunca te digo,
    S.

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  2. No hay nada más bonito que ver cómo una persona disfruta tanto haciendo lo que hace o estudiando lo que estudia que te acaba colando palabras como Transición o Constitución en textos tan bonitos como éste.

    Me gusta leerte así, tan guerrera, tan he caído y sé que caeré ero no podrán conmigo. Tan de seguir intentándolo a pesar de todo.

    Me gusta cómo has ido colando a personas en el texto de forma infinitamente sutil. Y sobre todo me gusta poder decir "sí, se refiere a ese momento en el que hizo eso con esa persona y luego me lo contó".

    Ya te dije que eras una de las mejores cosas que me ha pasado este año y ojalá mucho años más así <3

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  3. Me ha gustado esta entrada bastante, W. Porque es un relato real, con sus altos y sus bajos, porque nos dejas en tus letras tu realidad, y me alegra leerte así de viva, con tantas ganas y con toda esa fuerza que tienes.
    Espero que todos tus años sean tuyos y los disfrutes y los exprimas y hagas con ellos todo lo que quieras.
    Un abrazo muy muy fuerte ♥

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  4. Qué bonito leerte con esa fuerza, con unas palabras tan claras y la determinación alta. W., ojalá sigas el siguiente año igual, tan luchadora y con ese entusiasmo y, sobre todo, ojalá venga lleno del rojo más intenso y te destiña entera.
    ¡Un abrazo!
    N.

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  5. Me alegra mucho leer tantas cosas buenas, ver cómo has seguido adelante y cómo has estado rodeada de tanta gente que ha sido lo bastante importante como para mencionarla aquí. Eso siempre es bonito,muy bonito. Leerte fuerte, con ganas. Ojalá 2017 sea como mínimo igual de bueno, W.

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  6. Leerte siempre es tan tan bonito, While.
    Ojalá 2017 sea un año maravilloso para ti, y el siguiente, y el otro y así siempre. Porque te lo mereces más que nadie.

    Mil millones de besos <3

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  7. Te diría que has tenido un año completito, de crecer, de aprender y de vivir, pero eso ya lo has dicho (y lo sabes) tú.
    Me limitaré, por tanto, a decirte que me ha encantado la entrada. Que hablabas de tu 2016, pero podrías estar hablando de comprar el pan un martes por la mañana, que te leería igual. Que siempre me pasa lo mismo cuando te leo: que empiezo y necesito seguir. Y que ojalá el 2017 te traiga mucha vida, pero también algo de tiempo para que la retrates con palabras.

    Un abrazo, While :)

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  8. Es tan bonito ver como hemos cambiado y cómo hemos evolucionado durante el paso de un año que, ojalá pudiéramos darnos cuenta a corto plazo de las cosas que vamos consiguiendo sin darnos casi cuenta.
    Me encanta tu año, y que hayas sido más fuerte que nunca, y más libre. La libertad es algo tan tan importante...

    Un abrazo enorme, de oso polar, y cálido, muuuuuy cálido.
    Neko ♥

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  9. Te quiero como para quedarme a verte crecer, así te quiero. ♥

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