Empezar el final, 1:19 a.m.

by - septiembre 17, 2016

Todos los recuerdos me vinieron de golpe, incluso aquellos en los que me besabas a escondidas en la parte trasera de la facultad para que no nos viera nadie. Recuerdo las charlas en el césped, las cervezas y los cafés a los que me invitaron y a los que invité. Recuerdo el frío en los huesos, el abrigo rojo de la que creía que era mi amiga, los gustos de baloncesto por aquel que me sonreía a escondidas, las broncas, las risas, las sonrisas, los abrazos que me sorprendieron de gente que no esperaba nunca que llamara a mi puerta, pero que lo hizo. Me han venido a la memoria las sorpresas, las lágrimas que me limpiaron en el peor momento de mi vida, las lágrimas que soné delante de ellos cuando creí que mi corazón se había roto.


Recuerdo la sorpresa de ver que en realidad no fue así.
He caminado por los pasillos que me han visto crecer, he sonreído a gente que no creía que sonreiría jamás, y he echado de menos incluso a aquel hombre desaliñado de mirada salvaje y pelo alborotado, que se paseaba fumando y haciéndome creer que podría tener una oportunidad. No fue así, claro. Tampoco la busqué demasiado, admito.
Hoy he recordado, y la nostalgia me ha empañado un poco los ojos. He vuelto a ese primer día, a las primeras sonrisas, al adiós del primer amor -seguido del segundo.- He recordado cuando tú estabas cerca y no lejos, cuando salíamos de fiesta, cuando nos esperábamos en los exámenes y comentábamos, reíamos, nos sorprendíamos, e incluso llorábamos juntos por creer que íbamos a fracasar. Festejar porque al final nunca lo hicimos. No fracasamos, ahora todos estamos dispersos, libres, haciendo lo que queremos, lo que sentimos que debemos hacer.
Ahora todo ha cambiado, y yo sigo removiendo el café caliente esperando a que los recuerdos se hagan hoy. Pero si los recuerdos se llaman así, es porque no volverán, porque ya fueron, porque son ayer
Sé que hoy he empezado el final.

@wguail

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4 comentarios

  1. Como de costumbre me dejas sin palabras, pero me ha servido de reflexión leerlo. Me has hecho recordar cosas que yacían olvidadas en un rinconcito de mi memoria.

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  2. Benditos sean los finales que siempre nos dejan hojas en blanco para los principios. Nunca he podido cogerle cariño a una etapa, será porque nunca me han tratado de la forma que deberían para que me diera pena quemarlas. Pero conozco y lato esa sensación de recorrer unos pasillos sabiendo que será la última vez pero volviendo a sentir la primera.

    Ay, W.

    Un abrazo enorme por todo lo que te debo,
    S.

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  3. Qué bonito, aunque triste.
    Y aunque los recuerdos sean ayer, aunque no podamos revivirlos, lo que sí podemos hacer es llevarlos en nuestro corazón siempre. Seguir viviendo pero sabiendo lo que fuimos y cómo nos sentimos.

    Un saludo,
    Eme.

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  4. Y qué suerte que tengamos esos recuerdos en la punta de la cuchara, en el fondo del café. Qué suerte poder avanzar, caer, levantarnos, sacar los dientes y las garras y enfrentar al invierno con la mejor de las sonrisas.

    Abrazos infinitos a París, un par de cervezas también.

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