Era el hecho de sonreír a pesar de las lágrimas.

by - agosto 15, 2016

Llevaba una cerveza en la mano y otra en el estómago. Sonreía, y mientras notaba que se me movía la camiseta que provocaba que se me viese el sujetador negro, tenía delante de mí a alguien que me hacía reír entre botellín y tubo de cubata.
Era demasiado pequeño, o yo demasiado mayor, qué más da. Ahí los dos estábamos conscientes, los dos teníamos la mirada encendida entre tanta ceniza apagada por el tiempo, los años, el dolor y los daños. Me abrazaba cuando decíamos algo demasiado gracioso, o por simples ganas de acercarse a mi cuerpo y sentir lo que el estaba sintiendo en el suyo.
Pero resultó que no.
Que la música estaba demasiado alta en el escenario, que el grupo de música era demasiado malo. Que estábamos rodeados de gente que nos quería saludar, hablar, reír, invitar a todas las cervezas que pudiese aguantar nuestro cuerpo. Qué más da todo lo demás si resultó ser que no a pesar de sus labios carnosos sonrientes, de mis ganas de hundirme en la gente.
Sonó el teléfono antes de que volviese a mirarle a los ojos. Era la hora de partir y salir de aquella locura que terminó antes de empezar.

Volví mirando las estrellas, viendo -a medias.- la infinidad del universo. Volví con no se cuántas cervezas dentro, con besos en la mejilla fuera y un millón de mariposas en el estómago. No era amor, no era cariño, era todo lo que podía haber hecho por que sí, y querer que no. Era el hecho de elegir, de sentirme con fuerzas para que, y para que no. Era el hecho de verme entera después de tantas balas en el cuerpo, el hecho de verme sonreír después de llorar hasta secarme.
Era yo.
Y era así.

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5 comentarios

  1. Nunca dos personas sienten lo mismo aunque vivan el mismo sentimiento, no hablemos ya de lo que creemos sentir. Mejor darse cuenta que vivir algo que no es, aunque nos saque los colores y las sonrisas tontas.

    (abrazo fuerte)

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  2. Y cómo me gusta leerte así, ya lo sabes. Tan tú y tan roja y llena de fuegos artificiales.

    Un besazo, pArisina.

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  3. Me encanta ver como sonríes y te sientes llena, en paz. Ojalá siempre estés así. Siempre, siempre, siempre.

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  4. Esa sensación poderosa de estar feliz con las decisiones que se toman, y con las que no, que no te las quite nadie, que no vuelvan a desaparecer.

    (sonrisa de elefante)

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  5. Eres la paz más guerra que jamás he conocido, eres suerte y no me cansaré de decírtelo.

    Ojalá cada bala que penetre tus ganas -porque vendrán más, pero sé que sí, que tú sí- te llenen de fuerzas para seguir cicatrizando, para seguir luchando y para seguir volviendo siempre a casa, mirando las estrellas y el infinito, aunque a medias.

    Un abrazo,
    te,
    S.

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