Lo que sabía ella.

by - julio 03, 2016

Ella sólo sabía contar historias tristes y del uno al diez pero hacia atrás. Contar las horas por segundos, los días por las noches, y las estrellas por las farolas que impedían su visión. 
Con la risa fácil y difícil de querer más allá de las noches que contaba. Con los labios grises y el alma roja ¿o era al revés? Ya ni lo recuerdo, y ni siquiera quiero querer acordarme de lo que era mirar dentro de sus ojos del color de la muerte en verano, sí, hombre, ese negro azabache que te recuerda al final de cualquier vida, pero con un toque de luz: esa esperanza de los que rodean al difunto, una esperanza casi perdida. 
Ella sólo sabía contar historias de amor caducado, venenoso y sin futuro. Vivía del pasado y comía las sobras que una vez cocinó. Vestía ropa limpia, impecable, y como no era de esperar, con colores alegres para que se la viese pasar y así tener contacto directo con los ojos de la gente. 
Ella sólo sabía contar historias tristes, y como ella, yo.



Le he sacado polvo a este mini-texto para enseñaros que, en muchas ocasiones, lo que releemos de hace años nos define muy bien ahora, lo que quiere decir que, como en aquel momento: estábamos tristes, pero conseguimos estar felices después.

@wguail || ANTOLOGÍA (termina en 10 días el plazo para participar)

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7 comentarios

  1. En el fondo, creo que todas las chicas que escribimos, somo un poco como ella. Al menos a mi me has descrito perfectamente con ese texto.

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  2. Jo, W. Tienes toda la razón. A veces leer cosas que escribimos en el pasado hace que nos demos cuenta que no hemos cambiado tanto como pensábamos, o que siempre volvemos al mismo punto (tarde o temprano).
    Me gusta mucho que escribas aquí, de verdad, porque me hace sentir especial y todo lo que escribes me gusta mucho.

    (abrazos enormes)

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  3. Me has hecho acordarme de tus personajes y he de decir que les tengo muchísimas ganas.
    Siempre se deja de estar triste, tarde o temprano. Ah, escribes y escribirás siempre tan bien que qué haríamos por aquí sin tus letras.

    Abrazo de oso.
    13.

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  4. Las historias tristes y las sensaciones que nos obligan a crearlas son, ocasiones, las más poderosas. Porque es saber extraer el dolor y crear algo maravilloso con ellas, esas historias.
    A ver si hago yo también el ejercicio de rescatar textos sobre mí de hace años, aunque igual me da un infartito.
    (abrazos eléctricos.)

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  5. Acabo de descubrir tu blog y, sinceramente, me gusta mucho. Pero el texto que más me ha llamado la atención es el que escribiste hace un par de post. Me he sentido verdaderamente identificada. Yo, como la protagonista, aunque no he sufrido manoseos tan descarados ni he sido la primera en desarrollarme (todo lo contrario), cuando lo hice si que tuve que soportar los comentarios de amigas de: "pero líate con X", "pero porque no te lías con nadie, si eres puedes liarte con quieras", "X está interesado en ti" y en fin, un largo etcétera. Sinceramente esto me entristece muchísimo puesto que las mujeres al final acabamos aceptando el machismo más fácilmente de lo que pensamos, incluso uniéndonos a sus filas. En fin, que me llegó al alma.
    Perdona por escribirlo aquí, pero quería asegurarme de que lo leyeras.
    Un saludo :)

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  6. Imagina que se olvida y cuenta hasta 11. Esos ya son muchos pasos hacia delante :)

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  7. Yo creo que de vez en cuando tenemos que alimentarnos de pasado. Hay cierta nostalgia que da fuerzas. Alguien dijo una vez que los veranos están para capturar sonrisas que luego nos salvarán del invierno, yo creo que las sonrisas están en cualquier esquina, sea la estación que sea.
    Me gusta cuando vistes aires fresquitos.

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