13:23 de un día gris, rojo y un poco de negro.

by - junio 24, 2016

      Cuando abrí el paraguas para que no me mojara la lluvia, me sentí un poco más sola. Fue por eso por lo que lo cerré y dejé que la tormenta de verano me empapara de la cabeza a los pies. Salteé un par de charcos, a otro le di una patada, y mientras tanto me puse a pensar en todas esas incoherencias coherentes: he visto a demasiada gente morir como para querer ser inmortal, he visto demasiados charcos vírgenes sin pisadas que lo sequen. Demasiados ojos secos, demasiados coños húmedos buscando a personas entre la gente. Demasiados quehaceres dictados hacia mi persona sólo por ser mujer.
He visto tapar los pezones de aquellas que suben fotos, y no quitar las pistolas a la venta, la sangre de las calles y la inhumanidad de la gente. A veces creo que deberían de tatuarse en la frente: cuidado, soy retrógrado y vengo a joderte. Pensaría en algo más corto al aprender antes la palabra puta que a leer, pero estoy cansada de estar cansada, harta de estar harta. De tus piropos, de mis piernas cortas, de mis tetas porque tú las miras como yo no quiero, de las braguetas que buscan calor, consuelo, sin haberte pedido permiso primero. He oído puta, zorra, monja, pero nunca mujer haciendo lo que le da la gana. He gritado, me han silenciado. He escupido tras haberme callado.
      Sigo caminando entre el gentío, entre la lluvia de verano que empieza a desaparecer. Sigo empapada, y hasta que llegue a mi casa no hay nada que pueda hacer: la gente piensa que tampoco puede hacer nada, recuerdo. No salen a la calle, no gritan por sus problemas, por las heridas de guerra que siguen abiertas. Sólo mueven el dedo índice para hacer click a las imágenes que reivindican un mundo mejor que ellos desde el sillón no buscan. Sólo dan retweet, me gusta, compartir fingiendo que les importa un poco la lucha. A ellos sólo les importa seguir teniendo motivos para cantar bajo la ducha, sin moverse del sillón, sin que les quiten un poco de ese millón que ahorran sin sudor.
Yo que sé, señoras y señores, siempre he defendido que las tempestades pasan, que la humanidad evoluciona y que dos pasitos hacia atrás para impulsarnos hacia delante pero, ¿y si damos tres pasos hacia atrás para impulsarnos, y somos nosotros mismos -los que queremos evolución, digo.- los que provocamos un mayor peso para que nadie avance? Tenemos que salir del trance, gritar, retwittear, compartir, dar me gusta y especialmente: salir por todo lo que nos disgusta. 

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3 comentarios

  1. ¿Sabes? Mis entrañas se retuercen ante el conformismo en el que vivo rodeada y no sé qué hacer con este puño que quiere alzarse y golpear.

    (sonrisa de elefante)

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  2. Hay que educar, eso es lo que hay que hacer. Porque en un país de clase mayoritariamente obrera no me cabe la cabeza que se sigan votando a los que nos lo están quitando todo.
    Ayer fue una noche de lágrimas, desde luego.

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