¿A qué saben los besos tristes?

by - febrero 25, 2016

Sólo recuerdo el amarillo del ambiente y el calor seco de Madrid. Las manos ennegrecidas del polvo del campo, y un montón de arbustos secos que pasan rápidos desde aquel coche. Suena Extremoduro a todo volumen.
La sonrisa es amplia, o eso recuerdo. Y no dejo de mirar cómo conduce. No dejo de mirar sus largas pestañas negras y toda las promesas que hay detrás de esos ojos de tigre que me miran como si fuese la cosa más valiosa en el mundo, o eso me dijeron. Baja las gafas que tiene sobre su pelo negro para que el alto sol no le dañe la vista.
 - ¿Quieres cambiar de canción?
 - No, esta me gusta. - Y lo dije de verdad.
Él medio sonríe y me da un beso rápido antes de volver a poner toda su atención en la carretera.
 - ¿En qué piensas?
 - En nada.
 - Tú nunca estás callada, así que no intentes ocultar que le estás dando vueltas a algo.
Aprieto los labios con fuerza para después conferir una sonrisa ancha, de esas que me caracterizan.
 - Vale, lo admito. Estaba pensando en nuestro primer beso, ¿te acuerdas?
 - Pues claro.
 - Hablas como si tuvieses buena memoria o algo por el estilo.
Éste empieza a reírse antes de parar el coche en seco. Estamos a media hora de su casa, y en la otra punta de la ciudad si se trata de la mía. Pero no pasa nada, estamos a salvo de la contaminación de Madrid, y eso es lo que importa.
 - Besabas fatal.
 - Oh, venga, no había besado a nadie antes. - Le propino un cachetazo en la cara.
 - Pero me hizo sentir el hombre más afortunado del jodido mundo.
Sonrío.
 - ¿No te paras a pensar en cómo será nuestro último beso?
 - Ya sabes que no pienso en esas cosas.
 - Ya sabes que yo si. - Nos miramos y compartimos un beso cariñoso.
 - Supongo que será un beso doloroso, por ser el último, pero ese que recordaremos para siempre por eso mismo.
 - Sí - asiento, me he quedado mirando al horizonte seco.
 - ¿Qué pasa? - Sus ojos verdes me miran con seriedad. Tardo unos segundos en contestar, y no cambio mi postura cuando lo hace:
 - No sé si sabré dar un beso triste.

(y por eso, meses después, no fue ella quien lo dio, sino él)

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8 comentarios

  1. Siempre son ellos los que lo visten todo de amargura...
    Los besos tristes son demasiado complicados, igual que el amor. Tú tampoco te quedas corta rasgando el alma con tus letras (siempre un placer leerte, por eso)

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  2. Los besos tristes tienen un regusto tan amargo que desgarran y duelen con solo pensarlo.

    Un abrazo, signora :)

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  3. Se te dan muy bien los diálogos, haces que enganchen, te introducen en la historia como si estuvieses ahí viviéndola. Y lo disfruto muchísimo. Esta en particular he querido fijarme en si era "diario" o "escrito", porque era tan real, tan descriptiva... Que igual nos estabas contando una parte de algún recuerdo. Tampoco es algo que importe y sea fundamental. Pero como te conozco (o al menos lo que me has mostrado de ti), al leer algo más de dentro siento una especie de empatía, y me puede escocer o vivir de una manera distinta.

    Yo alguna que otra vez sí que pienso en los últimos besos, pienso mucho en que la mayoría de los últimos besos nunca se han sabido que era el "último", siempre se dan con prisa o con la idea de que sabes que luego habrán más. Los besos que se saben que serán los últimos, más que tristes son amargos, muy dolorosos.

    Sigue escribiendo.
    (abrazo fuerte)

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  4. ¿Y si un beso triste es cualquiera que no lleve muchas ganas detrás? ¿Qué es un beso triste? ¿Lo habre dado alguna vez?

    Acaba de sonar a rota dentro de la caja torácica. Me acuerdo de cuando le dije adiós, me acuerdo de lo rota que tenía la voz y de su "Sab, para, por favor".

    A lo mejor un beso triste no es lo peor.

    Te, todo y más,
    S.

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  5. No sé cómo puedes dejarme medio tiesa con tan pocas palabras pero sí, joder, sí. Esos besos se quedan grabados a fuego y duelen muchísimo. A mí se me saltan las lágrimas y me tiemblan las manos, casi da miedo dar besos alegres si sabes que habrá uno triste en algún momento.

    Me encantas

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  6. Pero, ¡qué bonito! acabo de llegar a tu blog por casualidad y me he enamorado con la primera entrada!
    Te mando un beso grande, y por supuesto ya te sigo :)
    Un beso!

    S.

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  7. ¿Cuándo se sabe que el último beso es el último beso? ¿Cuándo llega la tristeza para cortarte la respiración después de separar tus labios de los ajenos? ¿Cuándo el regusto salado impregna la lengua? Ay, While, gracias por escribir este relato que me ha dado tanto en qué pensar.

    (sonrisa de elefante)

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  8. *Curiosidad/casualidad/llámaloequis*
    Dejé en visto esta entrada ayer para comentar, y ahora necesito desahogarme en ella porque sí. Yo no creo en los besos tristes. No se planean, no se advierten y, sobre todo, no son tristes para los dos. Mientras que para ella quizá llevaban siendo tristes un tiempo, para él (en este caso) era más desidia que tristeza, más pasotismo ilustrado y subnormalidad absoluta que jodida tristeza. Y ojalá cuando le apriete los pechos a otras y cuando acabe llorando en otras camas le coman los demonios. Y ojalá cuando vuelva en las noches de tormenta llamando a la puerta ya no quede nadie habitando en esa casa. ¿Sabes? Odio no creer en un dios porque estas veces no sé a quién rezarle. Ojalá ella tenga el coraje de todas las mujeres y de su boca salga un no, Paz.
    No sé si sería un beso triste, pero espero de corazón que ella le mordiera, con fuerza y rabia. Ojalá le haya dejado huella pero también cicatrices que no se cierren nunca.

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